12.2.11

Mi casa era un abrazo con aromas, afuera el mar oleaba en adoquines, por suerte había chapas que en la siesta, hacían que llover no fuera triste. 
Y hablo de mi casa nunca nuestra, mudándonos de barrios sin opciones, a la hora de movernos que increíble imaginar un mundo en los camiones.
La casa ningún living de una pieza de los despertadores tan temidos, soñando que quizá no suenen para ir a mi otra escuela de vandidos. Jamas podre elogiar a mi pobreza tan solo es el cristal de mi pasado, que suena como popa en esta noche y abraza con su  vino destapado. 
Mi hermano heredandome la pilcha, aquella que vistió también a un primo. Así fue que aprendimos el secreto de compartir los parche y el camino. 
El carnaval y el tango fueron cuna,  mi vieja me canto duerme negrito, y en mi segundo hogar el gallinero mi viejo me sonó como angelito. L
a casa ningún living de una pieza de los despertadores tan temidos, soñando que quizá no suenen para ir a mi otra escuela de vandidos. Jamas podre elogiar a mi pobreza, tan solo el el cristal de mi pasado que suena como popa en esta noche y abraza con su vino destapado...

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THE END HAS NO END!.