Vivir es ante todo contraer compromisos. ¿Con quién? Con uno mismo, sobre todo, pero no pasando por encima de los contrídos con los demás. Hay personas cuya ascendencia nos deja indiferentes, o la ignoramos, o descuidamos buscar en las corrientes sanguíneas que vienen desandando al pasado.
Pero el destino se ensaña contra cualquier proyecto de felicidad conyugal.
Al llegar a la encrucijada de esta vida cabe detenerse a preguntar si el genio confiere todos los derechos, o si al inclinarnos sin reservas ante el genio podemos conservar alguna reserva sobre los actos del hombre total que cada cuales, por lo menos en la misma medidad que hombre vocacional. Me inclino hacia esta última actitud por infinitos motivos...
1 comentario:
osito
osito:)
Publicar un comentario